miércoles, 26 de marzo de 2014

Manifiesto abierto a la estupidez humana*

Por Adriana Guadalupe Rivero Garza o
@femin_ite_iste

“He aprendido del río que todo regresa”




Oigan, antes de compartirles esta confesión quiero advertirles que no he fumado, bebido o tomado ninguna sustancia psicotrópica, pero es que la neta esto que escribiré a continuación “sí está bien fumado”, al menos lo parecerá. Pero en realidad tiene un objetivo muy específico.

Es que de plano, y a raíz de “una serie de eventos desafortunados” acaecidos durante el fin de semana y que se han prolongado hasta el día de hoy es que me acordé de un manifiesto sobre la estupidez humana, y me dio por realizar lecturas muy Butlerianas a manera de evasión de la realidad, pero que me funcionan como fuerza creativa para analizar mi individualidad, así como la conciencia del valor que le damos a la propia condición humana.

Resulta que vi trastocada la tranquilidad que supone estar en mi hogar (y el de mis hijas) y, de repente, también alterada en mis emociones al grado de la desmoralización provocada por una serie de “sugerencias infructuosas” a un mínimo esfuerzo de construir un ensayo en la dificilísima tarea de historiar; de observar la falta de compromiso social que algunas "defensoras de derehos humanos de las mujeres" han demostrado tener; de la lucha de poderes entre mujeres; la falta de sororidad,  de la poca capacidad para generar pactos y cumplirlos (que llevan a la descomposición, al hastío, a la indiferencia); ¡ah!, de escuchar egos encabronados que andan por la vida así, como si no existiéramos seres humanos intentando desarrollar una capacidad de sentir empatía, y  por saberme víctima potencial de un delincuente con actitudes de "hombre inteligente", clásico hijo sano del patriarcado.

Existirá la admirable capacidad racional de los seres humanos, pero también la conducta irracional que surge de las propias experiencias y vivencias, que quedan introyectadas y aumentan la pérdida de la conciencia y se potencian los elementos negativos como lo es: NUESTRA ESTUPIDEZ, nuestra falta de sensibilidad, de amor, empatía, consideración al otro. Ésta, como dice Ezzio “es una enfermedad del carácter, por lo tanto, es factible de cambios y de cura” (bueno, esto último no lo sé, tengo mis dudas).

Podemos juzgar éticamente innumerables acciones, pero ese procedimiento para fundamentar un juicio es también una acción, y por tanto también objeto de juicio –dice Gabriel Bello-. Cuando alguien formula un juicio se distancia de cualquier intento de resolver sus propias contradicciones y paradojas, ya que busca en una supuesta unificación y coherencia una puerta abierta a la agresión, a la violencia, a realizar actos lastimosos o al menos a la incomprensión. La repetición y la necedad facilitan el desarrollo de los enfrentamientos que nunca negociaran jerarquías, sino que sólo se posicionan, creo que a veces hasta se encarnan.

Por el contrario, permanecer en ciertas tensiones sin alterarse es aceptar y reconocer la diferencia y la alteridad. Es no encontrar placer en juzgar la vida del otr*, porque el rechazo a la comprensión es limitar la comunicación, la empatía y el amor… y muchas veces genera ruptura. De ahí que como dice Ezzio Flavio: silben, griten, rómpanme la cara, y mis ganas de ser,  y ¿qué?... ¿qué?, dentro de meses (o dentro de algún tiempo) nos veremos la cara. Y serás tú, pero no lo serás. Porque ya no tendrás las misma posición.

Les regalo, entonces, este manifiesto hecho, como dice el autor del mismo, como una comunicación al mundo entero (y a quienes nos queramos poner el saco). De él no existe otra pretensión que el descubrimiento del medio de curar la falta de COMPASIÓN.

“Este ensayo es dedicado a ti, Muchedumbre.
A ti, que mañana desearás vengarte de mí y me estrangularás en una calle desierta o en el silencio de la montaña.
A ti, que mañana desintegrarás los árboles, mancharás los ríos y tornarás insoportable el aire, el amor, el alimento de la vida.
A ti, que robas y violentas corazones.
A ti, que siempre perseguiste el arte, la naturaleza y l*s vagabund*s.
A ti, que eres esclav* y víctima de un cáncer llamado EGO, sociedad, vanidad, soberbia y cobardía.
A ti, Muchedumbre, para que antes de tu muerte, puedas tener un perfil de esta tu vida MISERABLE".


*Titulo tomado de
Ezzio Favio Bazzo

2 comentarios:

  1. A ti muchedumbre, te hablo desde el yo que no quiero ver, no quiero escuchar porque tu reclamo es estridente. Desde el yo que que no acepto ser, que me pesa tanto cargar y me duele más dejar de seguir, porque tú, muchedumbre, eres mi mejor reflejo...

    ResponderEliminar