martes, 18 de noviembre de 2014

Traumas, pesadillas institucionales y cosas peores...


Por Adriana Guadalupe Rivero Garza
o @femin_ite_iste

Tuve un sueño espantoso: en plena Junta de Gobierno un funcionario de la administración pública federal solicitaba la palabra. Al cederle el micrófono se puso de pie y pronunció un discurso adulador hacia EPN, manifestó que el gobierno de la República era lo mejor de lo mejor; todo funcionaba en orden -decía-, mientras la violencia institucional hacía lo suyo contra mujeres, indígenas, niñas y niños, estudiantes, homosexuales, lesbianas, personas con discapacidad, enfermas, personas adultas mayores, etc. El funcionario, una vez concluida su participación esperó unos segundos para que su euforia se contagiara y l@s presentes le aplaudieran (afortunadamente eso no sucedió). En mi terrible sueño, el funcionario de chaqueta café ponía a disposición de los y las presentes su número celular para lo que se ofreciera, hubo quien lo anotó por si las dudas. Cuando desperté ya habían pasado tres días y el trauma se había convertido en pesadilla.

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